¿TEC o no TEC? E ahí el valor

Actualizado: 8 may

¿Cuál es el principal valor de la tecnología? ¿La tecnología tiene valores? ¿La tecnología ha cambiado los valores? ¿Se puede pensar en tecnología como valores?



Todos hacemos uso de la tecnología, en todo momento y lugar. Es más, nacimos con la tecnología -a veces, hasta gracias a ella. El ejemplo más cotidiano es el teléfono celular, lo utilizamos como comunicación instantánea, distracción, herramienta de resolución de problemas a través de un aplicativo o búsqueda de información y hasta para hacer las tareas.


Simplemente “la tecnología sucede”, dice Andrew Grove, fundador y ex CEO de Intel, “No es buena ni mala. Acaso ¿es el acero bueno o malo?”.Por supuesto, la tecnología es un instrumento neutral y su uso depende de los valores de quien se vale de ella. Todo depende de cómo vaya a usarla cada uno.

El progreso de la tecnología es inevitable, está presente en la actitud creadora e inventiva del ser humano, desde la rueda y, por qué no, en el fuego. El quid del asunto está en cómo vemos a la tecnología o qué valor o posición le damos en nuestra vida. Según Heidegger (1889-1976), la tecnología nos hace ver la realidad como un recurso. Por ejemplo, si vemos un árbol, pensamos: ‘cuánta madera puedo sacar de este árbol’, esto es, cuánto dinero sacaré por este árbol. Claro, es una visión distorsionada de la realidad, pero para el filósofo alemán esta idea está profundamente arraigada en nuestra mentalidad. Por su parte, Borgmann (1937) afirma que los dispositivos tecnológicos se sitúan entre nosotros y la realidad, de manera que estamos menos involucrados/comprometidos con la realidad que antes. Ahora nuestro compromiso con la realidad se reduce a clics y likes, o como lo describe: ‘el paradigma del dispositivo’, donde la tecnología nos ofrece eficiencia a costo de distanciarnos de nuestra realidad.



Hemos permitido que el paradigma del dispositivo invada y domine nuestras vidas. Lo más triste es que los placeres que nos pueda brindar la tecnología son de breve existencia. Los placeres tecnológicos tienen corta vida, como el ‘último’ smartphone que sale cada año. Así, el nuevo teléfono celular que me compre tiene que ser mejor que el anterior, hasta que el placer que me podía causar esta novedad se vaya desvaneciendo y solo podrá calmarse con ‘otro smartphone nuevo’. Nuestra inclinación perpetua de esperar grandes placeres de la novedad, nos esclaviza en la rutina hedonística en un entorno de afluencia tecnológica. Al mismo tiempo, la publicidad y muchas veces nuestras amistades nos muestran una creencia de que un mayor consumo tecnológico traerá mayor felicidad.


Felizmente, el antídoto del consumo es el compromiso. No llevado al extremo de privarnos de la tecnología, su uso y los placeres que pueda traernos, sino descubrir aquellas prácticas que recrean y preservan los lazos de interacción y entendimiento con un lugar, su cultura y, sobre todo, con la gente. Albert Borgmann toma de ejemplo la ‘cultura de la mesa’.


"Mientras la comida tecnológica está disponible siempre y en todo lugar”, afirma el filósofo contemporáneo, “una cena tiene su tiempo propio al anochecer y su lugar en el comedor. Mientras que la comida tecnológica puede ser consumida en tu escritorio o en el anonimato del aeropuerto, la comida de la cena reúne a las personas en la amistad”.


La tecnología nos puede aislar y llevar a ser indiferentes, alejarnos no solo de los nuestros, también de nuestros valores y virtudes. El conocimiento y reflexión del verdadero uso de la tecnología, sin perder la interrelación personal y presencial (no solo estar presente pero alejado a través de las redes), permite que nuestras virtudes florezcan.

El placer de consumir comida cuando se ubica en la cultura de la mesa y gira alrededor de la amistad”, señala Borgmann, “recupera el espacio y el tiempo adecuado, así como el temperamento, que da lugar a un placer duradero y memorable. Cuando el compromiso, la virtud y el placer son reunidos de esta manera, podemos tomarnos un descanso respecto de la búsqueda de la felicidad”.







+

Andrew Grove. (Hungría, 1936-Estados Unidos, 2016) Empresario y científico tecnológico, conocido por ser el "tercer empleado" de una de las más importantes empresas de tecnología y computadoras, Intel, donde llegó a ser CEO y conducir a la pequeña compañía en uno de los conglomerados más exitosos del mundo. Su ejemplo de liderazgo fue seguido por numerosos pares, entre ellas, Bill Gates (Microsoft) y Steve Jobs (Apple).


Martin Heidegger. (Alemania, 1889-1976) Quizás el filósofo más importante del siglo XX. Quizás el filósofo más importante del siglo XX. Desarrolló su doctrina fundamentalmente en el estudio de la existencia humana y en la historia y sentido del ser.

Obra: Ser y tiempo (1927), ¿Qué es Metafísica? (1929), ¿Qué significa pensar? (1952), Introducción a la Metafísica (1953), entre otros.


Albert Borgmann. (Alemania, 1937) Filósofo contemporáneo especializado en la filosofía de la tecnología. Su investigación discurre sobre cuestiones relacionadas con la tecnología moderna. Introduce el concepto del 'paradigma del dispositivo' para explicar qué constituye la esencia de la tecnología en su uso libre.

Obra: Filosofía del lenguaje: fundamentos históricos y cuestiones contemporáneas (1977), Tecnología y el carácter de la vida contemporánea: una investigación filosófica (1984), entre otros.








 

APLICACIÓN

1. ¿Qué aportan las nuevas tecnologías a mi educación?

(Calificación de 1 sobre 10, donde 1 es lo mínimo y 10 es lo máximo.)

Acceso a los conocimientos ( )

Desarrollo mi sentido crítico ( )

Iniciativa propia ( )

Investigación y curiosidad ( )

2. Reflexiono y respondo:

- ¿Cuál es el principal valor de la tecnología?

- ¿La tecnología tiene valores?

- ¿La tecnología ha cambiado los valores?

- ¿Se puede pensar en tecnología como valores?

3. Según la lectura, ¿quién es el autor de las siguientes opiniones? ¿Cuál es mi opinión sobre los siguientes comentarios?

· "La tecnología no es buena ni mala".

· "La tecnología nos hace ver la realidad como un recurso".

· "Mientras que la comida tecnológica puede ser consumida en tu escritorio o en el anonimato del aeropuerto, la comida de la cena reúne a las personas en la amistad".

4. ¿A qué se llama 'el paradigma del dispositivo’? Menciono ejemplos cotidianos.

5. Señalo con una X acciones qué realizo (o he realizado) comúnmente:

· Lo primero que hago al despertar es revisar mi celular. ( )

· Utilizo mi celular al caminar por la calle. ( )

· Chateo cuando estoy almorzando en familia. ( )

· Reviso mi celular cuando viajo en el autobús. ( )

· Lo último que hago antes de dormir es revisar mi celular. ( )

6. Según lo respondido en la actividad anterior, ¿qué reflexión me deja el uso indiscriminado del celular (u otro aparato tecnológico)?

7. Realizo un cuadro de doble entrada con los pro y contra entre una comida tecnológica y una cena. Luego, según lo ejemplificado, respondo: ¿cuál es la importancia de la 'cultura de la mesa'?








 

® FUENTE

BORGMANN, Albert (2005). “La tecnología y la búsqueda de la felicidad”, Revista Iberoamericana de Ciencia, Tecnología y Sociedad - CTS, 2(5) [en línea]. En: https://www.redalyc.org/pdf/924/92420505.pdf








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